Su advocación es de SANTA MARÍA LA MAYOR.

Hay varios documentos en el archivo parroquial de Tosos que explican algunas vicisitudes en la construcción de la Iglesia.

A finales de 1.731 se firman unas capitulaciones con Ignacio Fabregát, residente en Plenas, por las que el Rector de Tosos, Joseph Serrada, se comprometía a pagar 660 escudos si hacia la obra de la Iglesia en cinco años pagando dicha cantidad en trigo duro y morcacho excepto la cuarta parte que sería en dinero. Se especifica lo que ocurriría si falleciese el Rector y diversas condiciones y firman como testigos Joseph Barta, capellán de Tosos , Miguel Férriz, Regidor y Columbano Férriz, Sindico Procurador.

Pero las obras no se concluyen en cinco años. Hay un par de recibos y abonos a Ignacio Fabregát pero en 1.753 no se ha terminado la obra y se halla paralizada.

Se habla y se comenta la situación y se comunica lo que piensa el Ayuntamiento al Marqués y Señor temporal de Tosos Don Joseph Ulzurrun de Asanza y se acuerda colocar carteles convocando a constructores, en Zaragoza, Tosos, Belchite, Cariñena y otros lugares y se cita como fecha para la subasta el día 13 de julio de 1.783. Se había dicho por los maestros de obras que no se podía continuar la obra iniciada pues "está errada" y se acordó que se haría la iglesia según el proyecto que realizaría Miguel Barta, maestro de obras de Zaragoza.

El día de la subasta en el Palacio del Marqués de Tosos, presente este, el Rector de Tosos, Don Carlos Ibañez, verdadera alma en la construcción de la Iglesia, los posibles contratistas, el Ayuntamiento y muchas otras personas, por el corredor público Joseph Julve se lee en alta e inteligible voz los pactos y condiciones a que se ha de sujetar la construcción de la Iglesia y solemnemente se encienden tres candelas apercibiendo que cuando se apague la última no se admitirán mas ofrecimientos y quedará rematada la obra.

La adjudicación de la misma quedó a favor de D. Carlos Damayson, maestro de obras de la ciudad de Zaragoza como mejor postor por la cantidad de 1.795 libras jaquesas pagaderas en varios plazos: el primero al comenzar las obras; el segundo al arrancar los arcos de las capillas; el tercero al sacar las aguas y el cuarto una vez que haya sido visurada y entregada la obra.

En la copia de la escritura que he visto figuran numerosas condiciones tales como derribar la iglesia vieja y su torre así como derribar los machones y pilastras de la iglesia que se estaba construyendo y que no se terminó rebajando parte de los muros ya construidos.


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